¿Por qué el Atlético juega la vuelta en casa ante el Barça si quedó peor en la fase liga?
El misterio de la clasificación: la duda culé
Hay una pregunta que no deja de rondar por la cabeza de muchos aficionados del Barcelona en los últimos días. Y es normal. Si miramos la tabla de la fase liga de esta Champions, los números son claros: el Barça terminó en quinta posición, mientras que el Atlético de Madrid acabó decimocuarto, teniendo que sudar tinta en el playoff contra el Brujas. Entonces, si el equipo blaugrana quedó mucho mejor, ¿por qué el partido decisivo de vuelta de los cuartos de final se va a jugar en el Riyadh Air Metropolitano y no en el Camp Nou?
La respuesta es tan sencilla como brillante, y demuestra que la UEFA ha acertado de pleno con las reglas de este nuevo formato estrenado en la temporada 2024-25 (sí, el mismo año en el que el PSG levantó la 'Orejona' tras ser decimoquinto).
El arte de ‘robar’ la posición en Europa
El nuevo cuadro fijo de la Champions tiene una norma no escrita que premia a los matagigantes: si eliminas a un cabeza de serie, te quedas con sus privilegios. Los ocho primeros clasificados de la liguilla se ahorraron una ronda y se aseguraron jugar la vuelta de octavos en casa. Pero, a partir de ahí, el cuadro premia al que gana en el césped.
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El caso del Barça: Los culés, quintos, eliminaron al Newcastle (decimosegundo) jugando la vuelta en su estadio.
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El ‘robo’ rojiblanco: El Atleti se midió al Tottenham, que era el flamante cuarto clasificado de la liguilla. Tras una eliminatoria de locura en la que los de Simeone superaron a los Spurs en Londres por un global de 7-5, el equipo rojiblanco heredó automáticamente esa cuarta plaza del Tottenham.
Por lo tanto, a efectos de cuadro para estos cuartos de final, el Atlético es el número 4 y el Barcelona el número 5. Resultado: la vuelta se juega en nuestro feudo. Por cierto, si el Real Madrid (que se cruza con el Bayern, 2º) elimina a los alemanes y hereda su posición con la vuelta en casa en unas hipotéticas semifinales y seguro que nadie se hace tantas preguntas.
Un calendario de infarto y el fantasma del pasado
El factor Metropolitano no es un tema menor. Ocurrió en las otras dos ocasiones en las que nos cruzamos con el Barça en Champions: pasamos nosotros al calor de nuestra gente. Lo hicimos en 2014 (1-0 con aquel golazo de Koke tras el 1-1 de la ida) y en 2016 (2-0 con doblete de Griezmann para remontar el 2-1 del Camp Nou). Y no hay que irse tan lejos: en las recientes semifinales de Copa del Rey, el 4-0 en casa hizo inútil el intento de remontada culé (3-0) en la ciudad condal.
Ahora, este duelo europeo se enmarca en un tramo de calendario sencillamente salvaje para los del Cholo:
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Derbi liguero ante el Real Madrid en el Bernabeu
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Parón de selecciones.
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Partido de Liga frente al Barça en el Metropolitano
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Ida de Champions contra el Barça en el Camp Nou
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Visita al Sánchez Pizjuán.
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Vuelta de Champions en el Metropolitano.
Casi nada. Y tras ese maratón... el colofón final con solo cuatro días de margen para preparar la gran final de la Copa del Rey en La Cartuja contra una Real Sociedad que llegará con una semana entera de descanso.
Pero como diría Simeone, partido a partido. Ahora toca reventar el Metropolitano para meter a este equipo entre los cuatro mejores de Europa.