La reflexión de Koke tras la derrota del Atlético de Madrid en la final de Copa: "Así es la vida"
Koke Resurrección, capitán y último superviviente del Atlético que ganó la Copa en 2013, fue uno de los primeros en atender a los medios tras la derrota en la tanda de penaltis ante la Real Sociedad en La Cartuja. El centrocampista madrileño hizo una lectura honesta y sin excusas de lo que había ocurrido sobre el césped sevillano, asumiendo el golpe con la madurez de quien lleva toda una vida vistiendo el escudo rojiblanco.
El capitán colchonero no se escondió. Reconoció que el equipo fue a remolque durante prácticamente todo el encuentro, condicionado por un arranque que nadie en el vestuario podía haber imaginado. Caer con 14 segundos en el marcador es un golpe que muy pocos equipos saben gestionar en una final, y el Atlético tardó demasiado en rehacerse de esa primera herida.
Un partido plagado de pequeños errores
Koke repasó los momentos clave del partido en Movistar+. Valoró el esfuerzo del equipo por reponerse al gol inicial y lograr el empate, pero señaló directamente el penalti antes del descanso como el punto de inflexión de la noche. Una jugada fortuita, en sus propias palabras, que llegó en el peor momento posible y que volvió a poner al conjunto rojiblanco contra las cuerdas justo cuando había encontrado cierta estabilidad sobre el campo.
Esa capacidad para levantarse una y otra vez es, precisamente, una de las señas de identidad de este Atlético de Madrid bajo las órdenes de Simeone. Lo demostraron en la segunda parte, cuando siguieron buscando el partido hasta que Julián Alvarez apareció con su golazo para forzar la prórroga. Incluso en los minutos finales, el capitán reconoció que tuvieron un par de ocasiones que, de haber entrado, habrían cambiado el destino de la noche.
La reflexión de Koke
La frase lo resume todo. Koke cerró su comparecencia con una reflexión que mezcla resignación y templanza a partes iguales: "Así es la vida, así es el fútbol. Hay que seguir." Pocas palabras, mucho peso. Las de alguien que conoce mejor que nadie lo que significa este club, lo que cuesta llegar a una final y lo que duele marcharse sin el título. No hubo lamentos exagerados ni buscar excusas externas. Solo la aceptación de quien sabe que el fútbol tiene estas noches y que la única respuesta posible es levantarse.
Para Koke, esta derrota tiene una dimensión especial. Llegó a La Cartuja como el único jugador del actual plantel que había levantado la Copa con el Atlético hace 13 años. Se marchó sin poder repetirlo, pero con la cabeza alta de quien lo intentó hasta el último penalti y que representa mejor que nadie los valores del escudo del equipo colchonero.