DEUDA PENDIENTE EN EL ATAQUE ROJIBLANCO

El jugador del Atlético de Madrid que queda señalado tras la victoria ante el Valencia

Jugadores que han pasado por el cuadro che y el cuadro colchonero Fuente @Valencia @Atlético Canva
El rendimiento de Thiago Almada en el Atlético de Madrid genera dudas tras su primer año. Analizamos sus fríos números frente a la irrupción de Obed Vargas y los canteranos

El cierre de temporada en el Metropolitano suele ser momento de balances, de poner sobre la mesa lo prometido frente a lo ejecutado. En este escenario, el nombre de Thiago Almada resuena con una mezcla de expectación y cierta fatiga en el equipo rojiblanco. El argentino, que aterrizó con el cartel de futbolista diferencial destinado a romper líneas en el último tercio, completa un primer año como rojiblanco marcado por la irregularidad. 

Almada se marcha expulsado | Fuente: @thiago_almada23

Las expectativas eran máximas para un jugador de su talento, pero la realidad de los datos es obstinada. En la reciente victoria del Atlético ante el Valencia por 0-2 en Mestalla, el mediapunta disputó 73 minutos antes de ser sustituido por Antoine Griezmann. Pese a un aceptable 90% en precisión de pases, su hoja de servicios terminó vacía de goles y asistencias, con apenas tres oportunidades creadas. Estas estadísticas frías reflejan el momento de un jugador que parece habitar en la periferia del juego.

Obed Vargas y el factor del hambre joven

Mientras Almada busca su sitio, otros han decidido derribar la puerta con una fuerza inesperada. La llegada de Obed Vargas en el mercado de invierno ha supuesto una sacudida para el esquema de Simeone. El joven mexicano, con apenas 20 años, ha mostrado una madurez impropia de su edad, firmando actuaciones de altísimo nivel. Sin ir más lejos, en el duelo contra el conjunto che, Vargas fue el faro del centro del campo con una nota de 8,3, eclipsando totalmente el despliegue del argentino.

Obed Vargas y Griezmann | Fuente (@Atleti)

El contraste es evidente y doloroso para el aficionado. Vargas no solo aporta rigor defensivo, sino que tiene una capacidad de llegada y una toma de decisiones que, hoy por hoy, parecen más productivas que las del "11" colchonero. Si el fútbol son momentos, el del mexicano es una flecha hacia arriba, mientras que el de Almada se ha estancado en una meseta preocupante. En las oficinas del Metropolitano se empieza a valorar si el nivel de competitividad interna ha terminado por sobrepasar a una de las inversiones más ambiciosas del pasado verano.

La cantera pide paso ante la apatía

No solo los fichajes invernales están dejando en evidencia la falta de chispa del internacional albiceleste. El Atlético de Madrid ha encontrado en la Academia un refugio de vitalidad que cuestiona la jerarquía de los nombres consagrados. Jugadores como Iker Luque y Miguel Llorente, quienes entraron al campo en el minuto 63 del último partido, fueron los encargados de desatascar el marcador y dar los tres puntos al cuadro madrileño.

Iker Luque | Fuente (@Atleti)

Resulta paradójico que, en un equipo donde la entrega es innegociable, un talento como el de Almada se vea superado por futbolistas que apenas dan sus primeros pasos en la élite. Su expulsión en la derrota ante el Elche (3-2) ya dejó una mancha en un tramo decisivo del curso, evidenciando una frustración que no termina de canalizar positivamente. El escudo exige una constancia que, por ahora, el mediapunta solo ofrece a cuentagotas, dejando la sensación de que su fútbol todavía está por aparecer en las grandes citas del club.

El espaldarazo condicionado del Cholo

El balance de este primer año deja sombras evidentes, pero el cuerpo técnico mantiene encendida una vela de confianza en el talento del "11". Tras el último entrenamiento, Diego Simeone quiso rebajar la tensión reafirmando que el futbolista sigue siendo importante para el grupo y que la clave reside en el aprovechamiento de cada oportunidad.

 

Todo esto sin importar el minutaje: "Mañana puede mostrar la calidad que tiene", señaló el técnico, subrayando que ya sean cinco o sesenta minutos, el argentino debe dar un golpe sobre la mesa. El reto para Almada es transformar esas palabras en realidades tangibles sobre el césped, antes de que el empuje de los canteranos convierta su titularidad en un recuerdo lejano.

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