Matteo Ruggeri: un lateral que no brilla, pero rinde

Matteo Ruggeri no es el tipo de jugador que te deslumbra en el primer pase. No corre como los atletas más estilosos de las olimpiadas. Pero si observas desde la banca cómo trabaja un partido completo, cómo se recupera después de un error, cómo se entiende con sus compañeros sin necesidad de gestos dramáticos, entenderás por qué Simeone ha decidido confiar en él. Con 23 años, el lateral izquierdo del Atlético ha pasado de cuestionarse si podría rendir en este equipo a consolidarse como una pieza fundamental en el esquema rojiblanco.
Ruggeri mejora sus prestaciones | Fuente: (@Atleti)
Ruggeri mejora sus prestaciones | Fuente: (@Atleti)

Ruggeri es lo que podríamos llamar un lateral carrilero de toda la vida. Tiene ese despliegue físico que permite recorrer todo el costado izquierdo sin jadear, esa disposición defensiva que te tranquiliza cuando ves que el rival ataca por tu banda. No es de esos laterales que aparecen en compilaciones de TikTok. No regatea como si estuviera jugando en una película de acción ni marca goles acrobáticos. Lo suyo es otra cosa: posicionamiento inteligente, recuperaciones de balón a tiempo, cruces precisos cuando se entiende con el resto del equipo. El fútbol menos vistoso que existe, pero probablemente el más necesario.

Los focos apuntan a Ruggeri tras | Fuente: (@Atleti)
Los focos apuntan a Ruggeri tras | Fuente: (@Atleti)

La juventud juega a su favor, pero también jugó en su contra al principio. Cuando llegó al Atlético de Madrid, el chico de 23 años no estaba acostumbrado a soportar el peso defensivo de una temporada entera en una competición como la nuestra. Las fases defensivas del fútbol de Simeone no son para los débiles. Te piden concentración cada segundo, anticipación, lectura del juego. Ruggeri necesitaba aprender, y la buena noticia es que lo ha hecho a golpe de esfuerzo.

A principios de temporada, Ruggeri no era siempre la primera opción. Simeone tenía dudas. En partidos importantes, he aquí que aparecía Hancko ocupando su puesto, y el lateral italiano se iba al banquillo sin llegar a comprender del todo qué había hecho mal. Eso pasa. Las competiciones de élite funcionan así: o lo haces bien, o hay otros esperando turno.

Pero desde noviembre, algo cambió. No fue una transformación de cuento de hadas, ni de esas que celebras en redes sociales. Fue el resultado del trabajo personalizado con Simeone, de entrenamientos específicos, de ganar confianza sin prisa. El técnico vio que mejoraba, le dio continuidad, y Ruggeri respondió. Poco a poco fue ganándose su sitio en el equipo titular, y cuando llegó a acumular ritmo de juego, la evolución fue evidente.

Los números no mienten

Cuarenta y cuatro partidos. Tres mil doscientos sesenta minutos. Siete asistencias. Estos son números reales de un futbolista que está cumpliendo con su trabajo. En un lateral izquierdo, siete asistencias en una temporada es un buen registro. Habla de que sube bien, que entiende cuándo meter el balón, que tiene visión de ataque. Pero también habla de que cuando toca defender, defiende serio.

Lo curioso es que estos números mejoraron sensiblemente cuando Lookman llegó al equipo. La sociedad entre ambos es natural, casi sin esfuerzo, ya se conocen de su época en Atalanta. El nigeriano es rápido, impredecible, un quebradero de cabeza para cualquier defensa. Ruggeri parece entender dónde va a estar Lookman antes de que lo sepa el propio Lookman. Se combinan con fluidez, se entienden con una mirada. Ese tipo de asociaciones, aunque parezcan invisibles, son el cemento que sostiene los equipos que compiten.

El crecimiento de Ruggeri | Fuente: (Atlético de Madrid)
El crecimiento de Ruggeri | Fuente: (Atlético de Madrid)

Fruto de todo esto hemos visto al mejor Ruggeri, con destacadas intervenciones en eliminatorias clave para el Atlético de Madrid esta temporada. De hecho rindió a muy buen nivel tapando a unos de los mejores extremos del mundo como es Lamine Yamal en las dos eliminatorias en las que el Atlético eliminó al Barcelona.

Pero no todo es de color de rosa, si dijera que la temporada de Matteo es perfecta mentiría. En la final de Copa contra la Real Sociedad, Ruggeri cometió un error en los primeros minutos que le marcó durante todo el partido. Se vio dudoso, inseguro, como si ese fallo le hubiera quitado la confianza de golpe. Cuando un futbolista se mira demasiado las manos tras un error, el rival lo ve. El rival lo huele. Simeone tuvo que sacarlo porque se fue del partido, y no podía permitírselo en una final.

Eso es una lección que todo futbolista joven aprende en algún momento. No se trata de no cometer errores, porque los cometen los mejores. Se trata de cómo los gestionas, cómo sigues corriendo o cómo no dejas que ese momento te devore el resto del partido.

Qué le pedimos a Ruggeri los aficionados

Madurez, principalmente. Seguir creciendo, porque con 23 años todavía hay camino por andar y mucho margen de mejora. El Atlético le pide que siga sumándose al ataque con más frecuencia, que arriesgue un poco más en fase ofensiva. Esas siete asistencias son un buen punto de partida, pero la mejor versión de Ruggeri es la que puede mejorar esa cifra. Si consigue llegar a diez o doce asistencias el próximo año, habremos visto un salto cualitativo importante.

También necesita ganar más seguridad en decisiones rápidas, confianza en que puede tomar riesgos sin que todo se derrumbe. A veces juega como si tuviera que pedir perdón por estar en el campo, incluso abusando del pase de seguridad. Ese tipo de mentalidad se quita con experiencia y con saber que tienes a un técnico que confía en ti. Simeone ya lo ha demostrado.

Desde mi butaca en el Metropolitano veo con frecuencia como la gente se queja de este futbolista, como menosprecia su rendimiento o como le hace de menos. Tenemos que mejorar esa crítica fea y para nada constructiva. Matteo es un futbolista joven, con buen físico, buena proyección y que está mejorando mes a mes en este equipo. Que esta ha sido su primera temporada en una plantilla exigente, en un contexto de juego muy distinto al que estaba acostumbrado y que su papel ha sido merecedor de una buena nota.

Matteo Ruggeri puede que no gane premios de elegancia futbolística. No saldrá en las portadas de las revistas de moda deportiva. Pero cuando miras al Atlético desde hace algunos meses, ves a un jugador que está donde tiene que estar, haciendo lo que le toca. Eso, en el fútbol moderno, se valora más de lo que parece.

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