Hay que cuidar a Julián Alvarez lo que queda de Liga

Julián Alvarez ha tenido un curso extraño en el Atlético. Épocas de desconexión, sequía goleadora y una lesión bastante inoportuna. Aún así, aparece en la final de Copa como si nada, tira del equipo cuando más se necesitaba y anota dos goles que permitieron al Atlético alargar la final. Y después se lesiona en la semifinal de Champions. Ahora, con la clasificación para la siguiente Champions resuelta, lo sensato es darle descanso. Su tobillo necesita descanso.

Esta no está siendo la temporada que Julián Álvarez esperaba. La pasada fue diferente: llegó al Atlético e hizo números buenos, se vio cómodo, parecía que había encontrado su sitio. Pero este curso se ha complicado. Ha habido un bloqueo largo, demasiado largo, y cuando un delantero entra en esa espiral, todo en el campo se ve más oscuro. Y para colmo una lesión en el momento más inoportuno.

Pero mira las cifras: 20 goles y 9 asistencias. Son 29 goles generados en una temporada donde no ha estado cómodo. Eso no es poco. Es el tipo de números que dicen "este tío sigue siendo útil, sigue siendo peligroso, es nuestro buque insignia", incluso cuando las cosas no fluyen como deberían.

La final de Copa fue donde más se vio quién es Julián. La primera parte fue discreta, eso es verdad. No encontraba el ritmo, no estaba enchufado. Pero en la segunda tiró del equipo cuando el Atlético lo necesitaba. Metió el penalti en los instantes clave, cuando todo se podía decidir. Y luego ese gol casi al final, el que forzó la prórroga, el que mantuvo vivo al equipo cuando todo parecía perdido. Lástima que no saliera el resultado, que el final fuera cruel y cayéramos en penaltis. Pero su aportación en esos minutos fue la de un jugador diferencial. Eso es un dato que no se ve en ninguna tabla.

Lo que pasó después, en la semifinal de Champions contra el Arsenal, fue diferente. Julián salió lesionado. Se vio que estaba tocado, que cojeaba, que no podía desplegarse como es habitual. Pudo haberse borrado del partido, pero no lo hizo. Salto al campo intentando dar lo que podía con el tobillo tocado, incluso jugándose una lesión más grave con el mundial en el horizonte. Eso es profesionalidad y compromiso.

El problema ahora es claro. La Champions del año que viene está asegurada. El Atlético va a estar en la siguiente edición de la competición europea, que era el objetivo en la Liga. Quedan partidos, sí, pero son jornadas sin presión real, encuentros donde los rivales ya conocen su destino. ¿Cuál es la lógica de arriesgar a Julián en eso?

Su tobillo no está bien. Lo vimos contra el Arsenal. No camina como debería, y aquí es donde hay que ser inteligentes. Forzar a un jugador con una lesión, aunque parezca leve, es un camino directo hacia una lesión grave. Siempre pasa igual. Repites la carga una vez más, el cuerpo se resiente de verdad, y de pronto lo que era un problema de tres semanas se convierte en tres meses.

En junio está el Mundial. Julián lo jugará con Argentina, lo merece y va a ser una pieza importante. Es una competición donde se juega la relevancia de una carrera, donde cada minuto cuenta. No puede llegar tocado. Necesita llegar como debería: recuperado, descansado, con la batería recargada.

La mejor gestión ahora es dejar que se recupere sin prisa. Que trabaje en el fisio, que gane ritmo de forma controlada, que juegue el mundial y que se presente en la pretemporada de verano como un toro. Motivado, sin molestias, listo para empezar de cero. Porque eso es lo que el Atlético necesita para la próxima campaña: un Julián con hambre, con confianza, sin lastres.

Este año no ha sido el suyo, está claro. Pero esos 20 goles, esa final de Copa donde tiró del equipo, esa profesionalidad incluso lesionado, dicen que la historia no ha terminado. Solo necesita un reinicio. Y ese reinicio empieza ahora, cuidándolo lo que queda de Liga.

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