A la final de la forma más Atleti: un ejercicio de supervivencia brutal para tumbar al Barça

El Atlético de Madrid jugará la final de Copa del Rey 13 años después. En una noche de agonía en el Camp Nou, los de Simeone hicieron valer la renta de la ida para resistir un 3-0 en contra y demostrar que, cuando se trata de sufrir, nadie nos gana.

Hay formas de pasar de ronda, y luego está la forma del Atlético de Madrid. Lo vivido ante el Barça no fue un partido de fútbol, fue un ejercicio de resistencia numantina, una de esas noches donde el corazón se te pone a mil y los pulmones te arden solo de mirar la pantalla. Perdimos 3-0, sí, pero estamos en la final. Y aunque suene contradictorio, esta derrota sabe a gloria bendita. Una victoria masoquista.

Hacía 13 años que no olíamos una final de Copa y el camino no podía ser otro que este: el del masoquismo puro. El Atleti volvió a ser ese equipo que sabe sufrir, que se atrinchera cuando vienen mal dadas y que no se desmorona ni cuando el rival parece un rodillo. El Barça fue superior en el juego, nos embistió una y otra vez, pero este grupo tiene algo que no se compra con millones: resiliencia.

Contra todo y contra todos

No fue fácil. No solo hubo que sobrevivir a las oleadas azulgranas, sino también a una actuación arbitral de esas que te sacan de quicio. De las que calificamos como dantescas sin miedo a exagerar. Pero este Atleti ya no se desespera. Donde otros bajan los brazos y se quejan, los chicos del Cholo apretaron los dientes. Supieron aprovechar su ventaja, gestionaron la agonía y se agarraron al césped como si les fuera la vida en ello.

Al final, el pitido definitivo fue una liberación. Ver a los jugadores celebrando sobre el campo, exhaustos pero con una sonrisa de oreja a oreja, es la imagen de lo que somos. Hemos vuelto a una final. Hemos vuelto a demostrar que para ganarnos, hay que matarnos tres veces. Ahora toca sonreír y disfrutar aunque algunos, no sé muy bien por qué, no quieran. Porque el Atleti ha vuelto a las grandes citas. ¡A por la Copa!

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