El Barça "Ens Roba" y encima lloran

La sombra de los pagos arbitrales reabre el debate sobre la época dorada culé. Un repaso a las polémicas que alejaron varios títulos legítimos de las vitrinas del conjunto rojiblanco.

La sombra de la sospecha sigue planeando sobre la época dorada de la entidad azulgrana tras destaparse los pagos al exvicepresidente del Comité Técnico de Árbitros. Durante aquellos años de hegemonía culé, el Atlético de Madrid fue uno de los principales damnificados en los momentos decisivos de las competiciones nacionales. Los registros históricos y la estadística pura muestran que el cuadro colchonero quedó a las puertas del título liguero en dos ocasiones justo por detrás del Barcelona, cayó eliminado tres veces en la Copa del Rey y cedió una Supercopa de España. Seis trofeos que rozaron las vitrinas del club madrileño bajo un contexto de dudosa imparcialidad.

El victimismo frente a la realidad del césped

Más allá del escándalo en los despachos, la indignación en la parroquia del Metropolitano nace de la narrativa construida desde la Ciudad Condal. El entorno culé suele enarbolar la bandera del victimismo recordando, por ejemplo, el tanto anulado a Messi por fuera de juego en aquella mítica última jornada liguera. Sin embargo, el relato omite convenientemente lo sucedido semanas antes. El elenco rojiblanco debió sentenciar aquel campeonato de forma matemática en la jornada previa, pero sufrió arbitrajes incomprensibles. Dos penaltis evidentes no señalados por manos flagrantes y un escandaloso pisotón sobre Arda Turan dentro del área que, de manera inaudita, terminó con cartulina amarilla por simulación para el centrocampista turco.

Los dos penaltis que no nos pitaron a favor contra el Málaga
Los dos penaltis que no nos pitaron a favor contra el Málaga

La memoria selectiva en las noches europeas

Este ejercicio de amnesia histórica también se traslada al máximo torneo continental. Años después, desde Barcelona se sigue clamando al cielo por la eliminación en la Liga de Campeones, exigiendo una pena máxima por una mano de Gabi en la frontal del área. Lo que rara vez figura en ese análisis es la jugada clave que originó toda aquella tensión. Minutos antes, Andrés Iniesta cortó una manifiesta ocasión de gol colchonera de forma voluntaria con el brazo. Una acción que el reglamento castigaba con la expulsión directa y que se saldó con una incomprensible y simple amonestación, permitiendo al Barça terminar el encuentro con once jugadores.

Iniesta cortó voluntariamente un balón que le quedaba franco a Griezmann
Iniesta cortó voluntariamente un balón que le quedaba franco a Griezmann y no le expulsaron

Competir contra el sistema establecido

La trayectoria de la entidad siempre ha estado marcada por una exigencia superlativa. Los pupilos de Simeone han tenido que edificar sus triunfos remando en un escenario adverso, enfrentándose no solo a presupuestos astronómicos, sino a un ecosistema donde las decisiones milimétricas rara vez cayeron del lado madrileño. Ante las anomalías institucionales y el poder de los clubes más ricos, el escudo y la dirección deportiva mantienen intacta su identidad. El Atlético de Madrid seguirá compitiendo bajo el esquema de Simeone, sabiendo que cada victoria conquistada tiene un valor incalculable cuando el terreno de juego parece inclinado desde el túnel de vestuarios.

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