Quieren una Liga de dos y no se esconden

Una jornada más, los arbitrajes vuelven a barrer para los de siempre. Penaltis ignorados, expulsiones perdonadas en Barcelona y un derbi madrileño dantesco que nos deja muy claro el guion de esta temporada.

Parece el día de la marmota, pero es la cruda realidad de nuestro fútbol. Ayer volvimos a presenciar cómo los dos de siempre, Real Madrid y Barcelona, se coronaban como los grandes mimados del fin de semana gracias a unos arbitrajes que ya ni se molestan en disimular.

Empecemos por el Barça. Lo del partido frente al Rayo Vallecano clama al cielo. Les escamotean un penalti de libro sobre Ratiu que no admite debate alguno. Pero la cosa no queda ahí: a Lamine Yamal le perdonan una expulsión de manual tras un pisotón de roja directa que, milagrosamente, se saldó con una simple amarilla. Para redondear la faena, finge un piscinazo descarado en el área y el árbitro se vuelve a guardar la tarjeta. ¿La consecuencia directa? Lamine podrá jugar la próxima jornada, casualmente, contra nuestro Atlético de Madrid. Qué sorpresón, ¿verdad?

Y si lo del Barça huele mal, lo del derbi madrileño fue directamente dantesco. Vivimos un arbitraje casero como pocas veces se recuerda en el Bernabéu, con tres acciones clave que, qué casualidad, siempre cayeron del lado merengue. Primero, un empujón clarísimo a Lookman en el área donde el colegiado aplicó el clásico "sigan, sigan". Después, un penalti clamoroso de Carvajal sobre Llorente que decidieron no pitar escudándose en la famosa excusa del "contacto residual" (esa norma inventada que solo aplica cuando a ellos les viene bien). Y para rematar, sí tienen la poca vergüenza de pitar un roce más que dudoso de Hancko sobre Brahim, que el marroquí aprovechó a la perfección para tirarse.

Por si faltara algo en este circo, aún tienes que escuchar a supuestos gurús del fútbol justificando que la agresión de Valverde a Baena no era para roja. En fin.

Está todo atado y bien atado. Quieren una liga de dos, un duopolio donde el Atleti molesta, y es exactamente lo que tienen.

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