Notable, de momento
La temporada del Atlético de Madrid ya es de notable. Y quien diga lo contrario, quizás deba mirar el calendario. Estamos a 30 de abril y hace apenas diez días vibrábamos con la convicción de que la Copa del Rey era nuestra; hoy, la locura y la ilusión llevan el nombre de la Champions League. Todo esto, además, con el colchón y la tranquilidad de haber asegurado nuestro billete para la próxima Liga de Campeones hace ya más de un mes. Eso, tal y como está el fútbol moderno, es oro puro.
Ojo, que entiendo perfectamente el bajón. Comprendo la tremenda decepción de la afición por el resultado de la final de Copa. Duele. Pero no olvidemos que a una final no se llega por casualidad; el rival también juega, tiene armas para competir y te exige al máximo. Ellos la compitieron con todo, nosotros cometimos un par de errores groseros atrás, y el título se nos escurrió entre los dedos. Por no hablar de los árbitros. Es una faena, sí, pero es fútbol.
Sin embargo, no hay tiempo para lamerse las heridas, porque mañana jugamos unas semifinales de Champions. ¡Es la séptima vez en toda nuestra historia que pisamos este escalón! Y, sinceramente, me vuela la cabeza que todavía haya aficionados poniéndole "peros" a esta campaña.
El curso podrá terminar con una matrícula de honor histórica o quedarse en un notable raspaíllo, pero es un notable con todas las letras. En LaLiga se han hecho los deberes con solvencia; en Copa firmamos un torneo espectacular hasta tropezar, lamentablemente, en la misma línea de meta. ¿Y en la Champions? Bueno... en la Champions aún nos quedan un par de capítulos apasionantes por escribir. O tres. Quién sabe.
Así que disfrutemos de lo que viene. Nos lo hemos ganado.