El peligro de la euforia: El Barça sigue siendo favorito y el Atlético de Madrid solo pasará si Simeone obra otro milagro

A pesar de la goleada en la ida, el entorno del Metropolitano peca de una euforia peligrosa. El líder de la Liga y su constelación de estrellas esperan en el Camp Nou para bajar de la nube a un Atlético de Madrid que necesitará, otra vez, un milagro.

Seamos honestos: el 4-0 del otro día fue una anomalía. Una bendita locura, sí, pero una anomalía al fin y al cabo. Hace un mes, cuando el bombo nos emparejó con el FC Barcelona, el sentimiento en el chat de la peña y en la barra del bar era de funeral. Nos había tocado "el gordo", y no precisamente el de Navidad. Hablamos del líder de LaLiga, de un equipo que se ha paseado hasta el Top 8 de la Champions y que tiene al Balón de Plata dictando sentencia en cada jugada aunque esté haciendo el ramadán.

Ver al Atlético de Madrid arrollar en la primera parte fue un orgasmo futbolístico, no lo niego. Y ver esa segunda parte de oficio, aguantando los muebles, nos recordó por qué somos el equipo que nunca deja de creer. Pero cuidado, que la línea entre la fe y la arrogancia es muy fina. Ir al Camp Nou pensando que la eliminatoria está cerrada es el primer paso para pegarse el batacazo del siglo.

El Barça sigue siendo el favorito por peso, por plantilla y por contexto. Tienen a las estrellas, tienen el sistema, las ayudas y el relato pero es que, sobre todo, tienen la vuelta en su casa. Lo del Metropolitano fue un paréntesis de brillantez, pero la realidad es tozuda: si el Atleti pisa esa final, no será por lógica deportiva, sino por el enésimo milagro de Diego Pablo Simeone.

Que nadie se equivoque. Disfrutemos la renta, pero mantengamos los pies en el suelo. En Barcelona nos espera un infierno, y si nos creemos favoritos antes de bajar del autobús, lo vamos a pagar caro. La Copa no se gana con una noche perfecta, se gana sobreviviendo a lo imposible.

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