La mejor noticia es que volvemos a dar asco

El Atlético de Madrid recupera su esencia en la Champions League tras vencer al Barcelona. Un triunfo cimentado en la contundencia defensiva, el acierto de Julián y Sorloth, y que despierta viejos temores.

El conjunto rojiblanco empieza a desprender nuevamente ese aura tan característica que parecía extraviada en las últimas campañas. Una atmósfera densa que incomoda al rival y que, sobre todo, vuelve a generar animadversión, desprecio y una evidente dosis de miedo en la élite continental. Tras la victoria frente al Barcelona, podemos celebrar el regreso de una identidad innegociable. El equipo que dirige el Cholo Simeone ha vuelto a ser ese hueso duro de roer que desquicia a los adversarios, genera odio visceral entra las aficiones rivales y que ya está despertando de inmediato a la vieja y predecible maquinaria mediática de fango.

El relato externo frente a la contundencia rojiblanca

El triunfo continental no se forjó en las decisiones arbitrales, por mucha indulgencia que existiera con las tarjetas perdonadas a Joao Cancelo o Lamine Yamal, quienes podrán disputar el partido de vuelta. Desde la órbita azulgrana y sus altavoces afines irán diciendo que les han robado, pero la realidad es que hoy solo se pueden agarrar a un supuesto e insólito penalti por un saque de puerta en el que el defensa simplemente tiene que poner el balón en juego.

Lejos del ruido y las excusas, el cuadro colchonero cimentó su victoria en el rigor absoluto y la eficacia. Giuliano Simeone se aprovechó de la inexperiencia de Pau Cubarsí quien cometió un error imperdonable en estas instancias europeas. Julián demostró poseer un golpeo perfecto, mientras que Ruggeri volvió a secar por completo a Yamal, inventándose su séptima asistencia del curso para que Alexander Sorloth firmara su primer tanto saliendo desde el banquillo.

El regreso del cerrojo europeo y su onda expansiva

Más allá de las dianas y las brillantes actuaciones individuales, la noticia de mayor impacto para la entidad es la consecución de la primera portería a cero en la presente edición de la Champions League. Y lo hace frente al equipo que mejor ataca del planeta y los que mejor fútbol hacen. Un bloque defensivo sólido que bloquea las líneas de pase y desespera a los teóricos puristas del juego.

Ayer triunfó el denominado 'otro fútbol', una disciplina táctica tan válida como cualquier otra, y que históricamente ha blindado el escudo frente a los gigantes. Que el Atlético de Madrid vuelva a ser el epicentro del odio ajeno y de los lamentos arbitrales confirma, sin margen de duda, que por fin hemos vuelto al camino correcto. Damos asco. Buenas noticias.

Pero recordemos. No hay nada hecho aún. 

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