La vida. El Atlético de Madrid

A veces duele, a veces te golpea cuando menos lo esperas y, sin embargo, te vuelves a levantar. La conexión entre el sentimiento colchonero y nuestro día a día trasciende lo puramente deportivo.

Hablemos claro. La vida es dura y, a menudo, bastante cruel. Es ese juez implacable que perdona muy pocos errores y que no duda en castigar al que pilla debilitado. En el fondo, vivir va de aguantar el chaparrón, de volver a levantarse tras la caída y de perder. Sí, de perder muchas veces. Perdemos cuando nos enfrentamos a situaciones en las que estamos totalmente desprotegidos, pero lo que más duele es que también perdemos cuando parece que lo tenemos todo a favor y saboreamos la victoria con la punta de los dedos.

El día a día no es un camino de rosas.. La vida va de asumir que seguramente nunca ganaremos el bote del Euromillón. Va de encajar el golpe de perder un empleo, de la frustración de no encontrar otro o, si hay suerte y lo encuentras, de tragar con un sueldo precario que apenas da un respiro. Vivir hoy en día es tener que hacer auténticos malabares a fin de mes para pagar el alquiler y llenar la cesta de la compra, asumiendo que los caprichos son precisamente eso: lujos excepcionales.

Y en lo personal, la historia no es muy distinta. La vida va de que la chica que te gusta no te haga ni caso, de que te den calabazas sin miramientos. De esforzarte al máximo para obtener, con suerte, unos pocos premios a cambio. De que a veces los amigos te traicionan. De que tu familia no te puede ayudar cuando lo necesitas. Va de mirar a tu alrededor y ver a gente que, aparentemente, es mucho más ganadora que tú. Siempre. O casi siempre.

Por eso, cuando nos paramos a pensarlo, ser del Atlético de Madrid es algo que tiene muchísimo más que ver con la vida real que con el deporte o con el simple fútbol. Es el reflejo exacto de nuestra rutina: caer, sufrir, remar contracorriente y levantarse con más orgullo que ayer, magullado una vez más, para volver a pelear. Para volverlo a intentar a pesar de que seguramente vuelvas a fracasar.

Pero es que a pesar de los palos, de los fracasos y de las noches difíciles, seguimos aquí, dando la cara. Y es que amamos la vida. Y, por eso, amamos al Atlético de Madrid.

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