Giuliano y Musso marcan el buen camino
Lo que debía ser una noche de fútbol terminó convirtiéndose en un espectáculo dantesco. Desde el ataque al autobús hasta la encerrona a Giuliano Simeone y Juan Musso en zona mixta, el postpartido ante el Barça dejó claro que el Atlético de Madrid necesita empezar a protegerse mejor y valorar a los suyos
No es nuevo, pero no por ello deja de indignar. El partido contra el Barça ya nació torcido por culpa de unos cuantos que decidieron recibir al autobús del Atlético de Madrid a base de ataques y hostilidad. Pero, lamentablemente, la falta de clase no se quedó en la calle; se coló hasta las entrañas del estadio una vez terminó el encuentro.
Lo que vivimos en la zona mixta fue, sencillamente, decepcionante. Juan Musso y Giuliano Simeone se vieron envueltos en una situación surrealista. Algunos sectores de la prensa local casi les obligaron a confesar que la mano de Marc Pubill era penalti. El nivel de insistencia fue tal que incluso intentaron ponerles las imágenes delante de la cara para que los jugadores rojiblancos cambiaran su versión. Por suerte, ni Giuliano ni Musso cedieron un milímetro, pero el incendio en redes sociales ya estaba servido.
¿Información o encerrona?
Aquí es donde uno se para a pensar hacia dónde va esta profesión. Es difícil definir el periodismo hoy en día, pero lo que está claro es que los medios tradicionales están perdiendo el pulso frente a proyectos más auténticos. Quizás, si los que buscamos informar con rigor tuviéramos el sitio que merecemos, no veríamos estas escenas de acoso a los futbolistas.
Clubes como el Real Madrid o el propio Barça entendieron hace tiempo cómo funciona este nuevo ecosistema. Tienen a sus medios afines, gente que está en el día a día y que protege el entorno del club. En el Atlético de Madrid, a veces parece que vamos a contracorriente. Nadie pide que nos regalen nada, aquí se viene llorado de casa y con el trabajo hecho, pero después de invertir tiempo, dinero y muchísima ilusión, es inevitable sentir que el club debería cuidar más a quienes siempre están al pie del cañón.
Es hora de valorar lo de casa
El Atlético de Madrid merece un respeto que, a veces, parece que se le escapa entre los dedos por no usar sus propias armas. Quizás sea el momento de cerrar ciertos grifos que solo sueltan agua cuando les conviene y empezar a apostar por canales nuevos, por aliados que el Metropolitano tiene a su lado y que a menudo parecen invisibles para los despachos.
Buenos días ❤️🤍 pic.twitter.com/s8IHsZBfUj
— Atlético de Madrid (@Atleti) April 9, 2026
Lo ocurrido ayer con Giuliano debe ser un punto de inflexión. No buscamos enchufes ni privilegios, solo que se valore el trabajo propio. Ojalá este sea el inicio de una nueva etapa donde el Atleti entienda que, para luchar contra el ruido exterior, lo mejor es rodearse de los que de verdad sienten los colores.