Este Cholo está muy vivo... y tiene un plan
Lo que tenemos por delante estos días es, sencillamente, lo que todo atlético sueña cuando empieza agosto. Se viene una semana fantástica para el Atlético de Madrid, de esas que te mantienen con el estómago cerrado y el corazón a mil. Quién nos lo iba a decir hace unos meses, ¿verdad? Cuando las cosas pintaban tan feas que más de uno ya daba por cerrada la persiana antes de tiempo
Hay que echar la vista atrás para valorar dónde estamos. Recordad ese primer parón de selecciones: el equipo rozando los puestos de descenso y una sensación de bloqueo absoluta. Aquella derrota en Anfield contra el Liverpool fue un mazazo que hizo que muchos se bajasen del barco, pensando que en Europa este año no nos iba a dar ni para empezar. En Liga, es cierto, el Barça se ha escapado a una distancia que duele, pero hoy, sinceramente, eso ha pasado a un segundo plano.
Lo más curioso, y lo que más nos gusta a los que conocemos esta casa, es que en octubre y noviembre ya había quien pedía la cabeza del Cholo Simeone. Se decía que su mensaje estaba caduco, que ya no llegaba al vestuario y hasta se inventaron rumores sobre su marcha. Pero el fútbol, que es muy sabio, ha vuelto a poner a cada uno en su sitio.
A 90 minutos de la gloria europea
Esta noche el Atleti se juega entrar entre los cuatro mejores de Europa. Un hito que no saboreamos desde 2017, aquel último año del Calderón que todavía nos pone los pelos de punta. Llegamos con la ventaja de dos goles tras haberle dado un baño de realidad al Barça ante su gente, pero ya sabemos que en la Champions no se puede dar nada por sentado hasta que el árbitro pita el final.
El premio gordo: Sevilla en el horizonte
Pero ojo, que la montaña rusa no acaba hoy. En cuanto termine el partido, el chip tiene que cambiar radicalmente porque el sábado nos espera la Real Sociedad en Sevilla. Una final de Copa del Rey para volver a levantar un trofeo que se nos resiste demasiado tiempo.
Es una semana cargada de nervios, de no dormir bien y de mirar el reloj cada cinco minutos. Pero, seamos realistas: ¿quién no firmaría estar así a estas alturas? Muchos equipos ya están de vacaciones mentales, mientras que nosotros estamos vivos en todo lo que importa. Toca disfrutar del camino y confiar en un grupo que, cuando más muerto parecía, más fuerte ha vuelto.