Adiós Griezmann, adiós al Principito del Metropolitano

La despedida de Antoine Griezmann | Fuente (@Atleti)
Se acaba una era en el Metropolitano y el vacío que deja es abismal. Este domingo, Antoine Griezmann se despedirá de la afición colchonera frente al Girona, poniendo fin a una historia de amor, dolor y redención. Se va el máximo goleador de nuestra historia, el tipo que cambió pitos por aplausos a base de coraje y corazón

No por esperado duele menos. Lo confieso: cuesta asimilar que estamos a escasos días de decirle adiós a Antoine Griezmann. Este domingo, frente al Girona, el Metropolitano vivirá una de esas tardes de nudo en la garganta. Lo que en marzo veíamos como un horizonte lejano ya está aquí, y me temo que no somos del todo conscientes de lo que vamos a perder.

El penúltimo baile de Griezmann | Fuente (@Atleti)

La figura del francés siempre ha sido un imán para el debate. Que si el documental, que si su salida al Barça en 2019... Lo sé, yo también me enfadé. Pero Antoine volvió en 2021 con la cabeza baja y las botas afiladas, dispuesto a pedir perdón de la única forma que sabe un futbolista de época: rompiéndose el alma en el césped.

Y vaya si lo hizo. Quienes pensaban que este año tendría un papel testimonial se han dado de bruces con la realidad. 14 goles y 6 asistencias en 54 partidos demuestran que, a sus más de 2.600 minutos, el fútbol seguía pasando por sus pies.

Mucho más que números

Griezmann se marcha siendo el máximo goleador de nuestra historia, un hito que se dice pronto pero que tardaremos décadas en ver superado. Es cierto, él mismo sabe que se equivocó al irse cuando estaba en el Top 3 mundial y opositaba al Balón de Oro. Pero errar es de humanos y redimirse es de leyendas.

Se va con una espina clavada: los grandes títulos. Esa Champions que se escapó y una Liga que se le resistió. Sin embargo, reducir a Antoine a una vitrina de trofeos me parece un error de bulto. Su legado es la inteligencia, el sacrificio defensivo siendo una estrella mundial y esa sonrisa que conectó de nuevo con la grada. Para mí, y sé que para muchos de vosotros también, es el mejor futbolista que ha vestido nuestra camiseta en la era moderna.

El vacío imposible de llenar

Seamos realistas: en el club saben que sustituirle es una utopía. Podrán traer a un delantero joven, a un extremo rápido o a un mediapunta con gol, pero no existe otro Griezmann. Nadie interpreta el juego como él, nadie baja a recibir al área propia y aparece un segundo después para rematar en la contraria.

Este domingo toca aparcar los rencores pasados y romperse las manos a aplaudir. Porque se va una leyenda de Francia, sí, pero sobre todo se va una leyenda del Atlético de Madrid. Gracias por todo, Antoine. Te vamos a echar de menos mucho antes de lo que crees.

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