Giuliano Simeone: una historia de amor irrepetible

Giuliano se gana el sitio | Fuente (@Atleti)

Giuliano Simeone ha pasado de ser señalado por su apellido a convertirse en el alma del Atlético de Madrid. Con la final de la Copa del Rey en el horizonte, el argentino quiere silenciar definitivamente las críticas con el título que su padre levantó hace tres décadas

El fútbol, a veces, se pone poético. No hay otra forma de explicar lo que está viviendo Giuliano Simeone. El tercero de la saga no solo ha derribado la puerta del primer equipo, sino que ha obligado a muchos a guardarse las críticas en el cajón. Porque sí, ser "el hijo del jefe" siempre es un arma de doble filo, pero lo que está haciendo el argentino sobre el verde no tiene nada que ver con el enchufe y sí mucho con el barro, el sudor y un sentimiento atlético que le sale por los poros.

Un canterano que siente como un hincha

Giuliano no es un fichaje que llegó ayer; es un chico que creció celebrando goles en la banda del Vicente Calderón y que sufrió, como cualquier otro colchonero, las lágrimas de Milán desde la grada. Tras curtirse en el Zaragoza y explotar en Vitoria, regresó al Metropolitano con la etiqueta de jugador de rotación. Sin embargo, su evolución ha sido una de las mayores sorpresas de los últimos tiempos.

Giuliano Simeone renovó su contrato esta temporada | Fuente: (@Atleti)

Hoy, ese chaval que muchos veían con escepticismo es un titular indiscutible en la banda derecha. Sus números hablan por sí solos: 12 goles y 17 asistencias desde el inicio del curso pasado. Pero más allá de la estadística, lo que enamora a la afición es su valor de mercado, que ya roza los 40 millones de euros, y esa forma de pelear cada balón como si le fuera la vida en ello. Es, literalmente, un aficionado jugando en el césped.

La extensión del 'Cholo' en el campo

Se dice a menudo que Giuliano compensa con garra lo que le falta de técnica. Pero seamos sinceros: esta temporada hemos visto a un jugador mucho más maduro, con una potencia física diferencial y un descaro en el uno contra uno que no tenía antes. Ha dejado de ser "el hijo de" para ser, simplemente, Giuliano.

Este sábado en Sevilla, el destino le tiene guardada una cita especial. Se cumplen 30 años desde que su padre levantara la Copa del Rey como jugador, y Giuliano tiene la oportunidad de repetir la hazaña. Es la respuesta perfecta para aquellos que intentaron enterrar al equipo en octubre y que cuestionaron su presencia en la plantilla. Al final, el fútbol pone a cada uno en su lugar, y el de Giuliano parece estar peleando por la gloria.

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