Griezmann, la última Copa y nos juramos amor eterno

El francés volvió a demostrar que la edad es solo un número y que sigue siendo uno de los mejores jugadores de la historia del Atlético de Madrid

Todo el mundo está diciendo lo mismo después del partidazo de anoche en el Camp Nou: el Barça merecía estar en la final de la Copa del Rey. Y la verdad es que sí, fueron muy superiores al Atlético en casi todo. Estuvieron a punto de remontar esa eliminatoria imposible tras el 4-0 de la ida en el Metropolitano. Pero al final, los 180 minutos pesan, y fueron los colchoneros los que sacaron petróleo de su gran momento en el partido de ida.

El vestuario esoera a Griezmann | Fuente @Atleti

Lo que une los dos compromisos es clarísimo: Antoine Griezmann sigue demostrando que la edad es solo un número. Marcó en la ida, fue el mejor del Atlético en Barcelona y, a sus 34 años, sigue siendo diferencial. El francés está en modo killer y eso que todo el mundo habla de su futuro.

Cerca de la meta

Justo ahora, con ese mercado loco que se abre en la MLS, Griezmann llega a otra final con el Atlético. Para unos pocos sería el adiós perfecto: irse dejando al equipo peleando por títulos. Para la gran mayoría de la afición rojiblanca, sin embargo, sería mucho más bonito lo contrario: quedarse, ganar la Copa del Rey y ponerle el broche de oro a una etapa legendaria tocando metal antes de pensar en Orlando o en cualquier otro sitio.

Ni Koke, ni Marcos Llorente, ni siquiera el Cholo Simeone se atreven a asegurar al 100% que el máximo goleador histórico del Atleti va a estar en Sevilla. Ni su entorno lo tiene claro del todo. ¿Seguirá en Madrid o hará las maletas rumbo a la MLS con Orlando City antes de que cierre la ventana? Las negociaciones están ahí, pero nadie suelta prenda definitiva. Lo único que está claro es que la grada quiere ver al Principito levantando la Copa del Rey en La Cartuja. Sería el cierre soñado.

Mira a Gabi o a Fernando Torres: dos leyendas que se marcharon después de ganar la Europa League en Lyon, dejando una sonrisa enorme en la cara de todos los aficionados. Líderes absolutos, tipos de sacrificio y trabajo. Eso es lo que le pedimos a Griezmann: una última Copa, que la levante y después… si quiere volar a Estados Unidos, que lo haga con la conciencia tranquila y el cariño eterno de la afición colchonera.

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