Que no te vendan motos con Julián Alvarez: el ruido de fuera no debe romper al Metropolitano
Seamos sinceros: el aficionado del Atlético de Madrid empieza a estar un poco cansado de que el nombre de Julián Alvarez esté siempre en el ojo del huracán. Es comprensible. Pero antes de dejarnos llevar por el enfado, conviene pararse a pensar un segundo. Ni el jugador tiene la culpa de cada frase que se saca de contexto, ni nosotros deberíamos comprar el discurso de quienes quieren ver al equipo desestabilizado.
A veces parece que nos quedamos solo con la parte de la entrevista que duele, pero si rascamos un poco, Julián ha repetido por activa y por pasiva que es feliz de rojiblanco. La Araña está donde quiere estar. Y sí, es normal que salgan informaciones sobre gigantes de Europa que suspiran por él. De hecho, os diré una cosa: eso es precisamente lo que deberíamos celebrar.
Lo raro, lo que debería preocuparnos, es que nadie llamara a la puerta del Metropolitano. Que clubes top busquen a nuestras estrellas es el mejor síntoma de que el Atleti vuelve a tener activos que valen oro. Ver cómo el valor de mercado de piezas como Pablo Barrios o el propio Julián se dispara no es un problema, es la confirmación de que el proyecto funciona.
Un blindaje a prueba de "utopías" culés
Si ponemos el foco en el ex del City, seamos realistas: es difícil que cuelgue las botas aquí, pero el presente dice que tiene un contrato largo y una cláusula prohibitiva. Se habla mucho desde Barcelona, donde sueñan con fórmulas mágicas, trueques de jugadores y cifras que no llegan ni a los 100 millones de euros. Sinceramente, es una utopía. El Atlético ya ha dicho "no" a ofertas superiores por sus estrellas y no va a empezar a rebajar el precio de su mejor delantero ahora.
Julián ha encontrado bajo el mando del Cholo Simeone el ecosistema ideal para brillar, y la conexión con la grada es total. A pesar del ruido externo y de los intereses de ciertos sectores por generar crispación, el argentino nunca ha dudado en devolver el cariño a la afición.
La Champions pasa por sus botas
La conclusión es clara: de la mejor versión de Julián dependen nuestras opciones de aspirar a tocar metal hasta mayo. Si queremos soñar despiertos con la Champions League, necesitamos que el "9" esté centrado y arropado. Todo lo que llegue desde fuera, esos rumores interesados que solo buscan restar, deberían ir directos a la basura.
En el Metropolitano sabemos quiénes somos y lo que tenemos. Y lo que tenemos es a uno de los mejores del mundo vistiendo nuestra camiseta. Disfrutémoslo.