Ni fracaso ni historias: al Atleti lo echaron de la Champions
Seamos claros desde el primer párrafo: caer en unas semifinales de la Champions League ante el actual líder de la Premier no es ningún fracaso. El Arsenal tiene un plantillón, una cartera infinita y una calidad individual que asusta, eso es innegable. Pero, amigos, la realidad es que la eliminatoria estuvo mucho más igualada de lo que los expertos vaticinaban. Y si la balanza terminó decantándose a favor de los ingleses, no fue por fútbol, sino por dos arbitrajes escandalosos que nos dejan fuera de la final de la forma más injusta posible.
No es la primera vez, y desgraciadamente me temo que no será la última, que la UEFA le mete la mano en el bolsillo al equipo de Simeone en el momento decisivo. Tras el famoso "doble toque" de Julián Alvarez, pensaba ingenuamente que habríamos alcanzado un punto de inflexión, que al menos nos ganaríamos un respeto mínimo. Me equivocaba. Una vez más, los colchoneros hemos sido el blanco de decisiones que clamaban al cielo.
El Metropolitano ya avisó del desastre
Todo empezó en casa. Aquel empate en el Metropolitano estuvo marcado por un penalti inexistente de David Hancko sobre Gyokeres. Fue de chiste. De hecho, el árbitro estuvo a punto de pitarle otra pena máxima inventada al Arsenal, y solo porque el VAR le dio un tirón de orejas no se consumó un desastre mayor en Madrid.
Pero lo de la vuelta... lo de la vuelta fue para cerrar el chiringuito. Hasta tres acciones decisivas nos quitaron. Lo de Giuliano Simeone es de juzgado de guardia: un penalti clarísimo que anulan por un fuera de juego del que no vimos ni una sola repetición. El propio Giuliano ya ha soltado la bomba en redes: no había fuera de juego porque la jugada arrancaba en campo propio. ¿Y qué decir de la segunda parte? Dos penaltis consecutivos a Marc Pubill y Antoine Griezmann que acabaron, inexplicablemente, en falta a favor de los gunners. De locos.
Contra todo y contra todos
La indignación en el vestuario es total, y no es para menos. Los arbitrajes en Europa están resultando ser tan tóxicos como los que sufrimos cada fin de semana en LaLiga. Ya nos pasó el año pasado contra el Lille con aquel penalti de Koke tras mano previa del rival. Anoche, nuestro capitán no aguantó más y pidió a la prensa que, por una vez, remara a favor del equipo de su ciudad.
Pero claro, Koke le pide apoyo a unos medios que pasaron de puntillas por el gol anulado a Julián porque, en el fondo, preferían no hacer ruido para no tapar los favores al de siempre, al vecino de blanco. Es imperdonable. Por suerte, aquí en EstoesAtleti no tenemos complejos ni miedos. Defendemos lo nuestro porque sabemos lo que cuesta llegar hasta aquí.
Nos han echado, sí, pero no nos han vencido en el campo. Nos vemos en la próxima, porque el Atleti siempre vuelve, aunque algunos se empeñen en ponernos palos en las ruedas.