Se encienden todas las alarmas en el Atlético de Madrid con el árbitro ante el Barça
La tensión en la planta noble del Metropolitano es palpable. Tras la dolorosa derrota liguera del pasado sábado por 1-2 frente al mismo rival, marcada por la polémica expulsión de Nico González y el controvertido uso del VAR, el elenco rojiblanco encara la cita continental con una preocupación añadida: el arbitraje.
La UEFA ha puesto el silbato en manos de István Kovács, un nombre que evoca recuerdos amargos para la afición. Las estadísticas no mienten y son demoledoras para los intereses colchoneros: de los cinco encuentros dirigidos por el rumano, el Atlético no ha logrado sumar ni una sola victoria.
Un historial de pesadilla en Europa
El registro de Kovács con el conjunto rojiblanco es una sucesión de tropiezos que ha encendido todas las alarmas: cero victorias, un empate y cuatro derrotas. Entre los batacazos más recordados bajo su supervisión se encuentran las caídas ante el Manchester City, el Inter de Milán, el Brujas y, más recientemente, frente al PSG en el Mundial de Clubes.
El único resultado positivo, si es que se puede calificar así, fue un empate contra el Galatasaray. ¿Es posible revertir esta tendencia en el escenario más exigente de la temporada? En la entidad temen que el rigor del rumano, sumado al ambiente hostil, termine por condicionar el esquema de Simeone desde los primeros compases.
La enfermería, el otro gran obstáculo
Más allá de la sombra del arbitraje, el Cholo debe hacer frente a una plaga de bajas que debilita la columna vertebral de su equipo. Jan Oblak es la ausencia más sensible tras confirmarse su lesión muscular, dejando la portería en manos de Juan Musso en un momento crítico.
A esto se suma la baja por sanción de Marcos Llorente y Johnny Cardoso, ambos fuera de combate por acumulación de tarjetas amarillas. Con piezas clave como Pablo Barrios, Alexander Sørloth y Matteo Ruggeri figurando como "dudosos" por molestias físicas, la capacidad de resistencia de los pupilos de Simeone será puesta a prueba al límite.
Defender el escudo contra los elementos
A pesar del panorama sombrío, el cuadro colchonero viaja a Barcelona con la convicción de que el escudo se defiende en las situaciones más adversas. La dirección deportiva observa con recelo una designación que parece un mal augurio, pero la fe de la parroquia del Metropolitano permanece intacta.
El reto es mayúsculo: sobrevivir a István Kovács y a un Barcelona crecido, para decidir el pase a semifinales en el partido de vuelta el próximo 14 de abril. En un vestuario acostumbrado a la épica, el mensaje es claro: nadie va a robarles la ilusión de alcanzar la gloria europea, ni siquiera la estadística más negra.