David Hancko, destrozado tras la eliminación del Atlético de Madrid a manos del Arsenal
Hay imágenes que no necesitan palabras. El Diario AS recogió uno de los momentos más desgarradores de la noche del Emirates: David Hancko, arrodillado sobre el césped londinense, con la mirada clavada en el suelo, incapaz de levantarse mientras el Arsenal celebraba a su alrededor la clasificación para la final de la Champions League. Una imagen que resume mejor que cualquier análisis lo que significó esta eliminación para el vestuario rojiblanco.
El central eslovaco ha sido uno de los pilares del Atlético de Madrid esta temporada desde su llegada al club. Su rendimiento defensivo, su liderazgo en la zaga y su capacidad para crecer en los partidos más exigentes le habían ganado el respeto de la afición rojiblanca. Por eso la imagen de Hancko hundido en el césped del Emirates conectó de inmediato con todos los aficionados colchoneros que la vieron.
El peso de quedarse a un paso
Hancko llegó al Atlético con la ilusión de competir en el más alto nivel europeo y esta temporada lo había conseguido. La eliminatoria ante el Arsenal, pese al dolor del resultado final, fue una demostración de que este equipo tiene nivel para medirse con los mejores. Llegar a las semifinales de la Champions League, eliminar al Barcelona en cuartos y competir de igual a igual ante uno de los mejores equipos del continente no es poca cosa, pero cuando estás a 90 minutos de una final y te quedas fuera, el consuelo tarda en llegar.
Eso es lo que transmite la imagen de Hancko: el peso de saber que estuvieron cerca, que merecieron más y que el fútbol, con sus decisiones arbitrales y sus detalles, no siempre premia al que más lo merece.
Una imagen que quedará en la memoria rojiblanca
El central eslovaco tardó en levantarse del césped del Emirates. Cuando lo hizo, fue para saludar a sus compañeros y buscar consuelo en el grupo. Ese gesto, pequeño pero significativo, dice mucho de un jugador que se entregó hasta el final y que siente los colores del Atlético como propios desde el primer día que pisó el Metropolitano.
La temporada ha terminado de la peor manera posible, pero la imagen de Hancko arrodillado en Londres quedará como el símbolo del orgullo y la entrega de un equipo que lo dio todo hasta el último segundo. El Atlético volverá.