Giuliano Simeone derriba las puertas de Argentina antes de medirse a Argelia en Kansas City
Giuliano Simeone ha hecho los deberes. El extremo del Atlético de Madrid protagonizó hace algunos días el amistoso de Argentina ante Honduras con una actuación que ha abierto un debate real en el seno de la Albiceleste, y es que hay dudas de si debe ser titular en el debut contra Argelia en Kansas City. El argentino fue el jugador que más ocasiones generó (4) y más disparos realizó (4), además de marcar el segundo tanto de la victoria y contribuir sin descanso en defensa y presión.
El camino de Giuliano hasta este punto ha sido el de quien no tiene nada regalado. Lleva años cargando con el apellido más exigente del Atlético de Madrid, sabiendo que cada error se amplificaba y a cada acierto se le quitaba importancia. Con trabajo y entrega constante fue disipando las dudas hasta convertirse en uno de los jugadores más importantes del esquema de su padre, con 53 partidos, 7 goles y 8 asistencias en la última temporada.
El heredero de Di María en la banda izquierda
Desde la retirada de Ángel Di María, Argentina arrastra un vacío en la banda izquierda que nadie ha sabido cubrir con garantías. Scaloni ha probado con Nico Paz, Thiago Almada y Nico González, aunque estos perfiles tienden a jugar más por dentro que por la banda. Giuliano ofrece algo diferente: un extremo que encara, abre el campo y llega con peligro al área rival. Aunque Simeone está mas acostumbrado al costado derecho, no sería un problema cambiar de banda.
Si Scaloni decide apostar por él ante Argelia, Giuliano tendría la oportunidad de confirmar que su nivel no fue un espejismo en el amistoso, y que es capaz de darlo todo en una de las competiciones más exigentes del mundo, como lo es el Mundial.
24 años después, un Simeone vuelve al Mundial
El dato histórico no pasa desapercibido. Desde el Mundial de Japón y Corea 2002 no había un Simeone en una cita mundialista. El Cholo formó parte de aquella plantilla argentina de triste recuerdo, eliminada en primera ronda. 24 años después, su hijo pequeño llega con mucho más que el apellido.
El jugador rojiblanco llega con dos goles con la Albiceleste y el mejor amistoso del equipo en las estadísticas. La historia se escribe con trabajo, y Giuliano lleva mucho tiempo escribiéndola.