Marcos Llorente rompe todos los límites en el Atlético de Madrid
El Atlético de Madrid evitó cualquier amago de crisis anoche y logró la clasificación para la siguiente ronda de la Copa del Rey. No pasó demasiados apuros ante el Deportivo de La Coruña, aunque tuvo que sufrir durante los minutos finales del encuentro. Los gallegos reservaron a varios de sus jugadores para el campeonato liguero, aunque mostraron un rendimiento más que digno.
En el lado rojiblanco, una de las decisiones de Simeone fue colocar a Marcos Llorente en la sala de máquinas junto a Johnny Cardoso. El español se vio obligado a cambiar de posición por la ausencia de Koke y el poco ritmo de Pablo Barrios tras sus molestias. Fue uno de los más destacados y demostró que está capacitado para ayudar a sus compañeros en cualquier escenario.

El soldado de Simeone
Pocos futbolistas son capaces de dar su mejor versión en cualquier posición, especialmente en el fútbol moderno. Marcos Llorente es el mejor ejemplo de adaptación, capaz de rendir en la mayoría de las zonas del terreno de juego. Anoche se colocó en el doble pivote junto a Cardoso, dejando la banda derecha a Nahuel Molina y Giuliano Simeone.
Evidentemente, tiene unas características totalmente diferentes a las de Koke o Pablo Barrios, y se asemejan al recién traspasado Conor Gallagher. Sin embargo, su capacidad para pisar el área rival y replegar ante los contragolpes le convierten en un jugador más que útil para el Cholo. Ya son 21 partidos disputados este curso, la mayoría como lateral, con tres goles y tres asistencias en más de 1.700 minutos.

Triunfos como el de ayer le colocan como uno de los firmes candidatos a estar en la lista definitiva de España para disputar el Mundial. Los problemas físicos de Dani Carvajal le han abierto las puertas de la selección, estando presente en los últimos parones de selecciones, algo que quieren repetir en marzo. El actual campeón de Europa se medirá al campeón de América, Argentina, para pelear por un nuevo título internacional.
Evolución de Cardoso
Llorente ya ha demostrado en múltiples ocasiones su capacidad de brillar en cualquier escenario, pero el estadounidense afrontaba una prueba de fuego. Sus continuos problemas físicos le han impedido tener la regularidad necesaria para asentarse en la titularidad. A pesar de una primera parte errática, dio un paso adelante tras el descanso y mejoró considerablemente su puesta en escena.
Fue un fichaje clave el pasado verano para reforzar la medular, y la salida de Gallagher le dará aún más oportunidades. Eso sí, se espera que en los próximos días llegue otro centrocampista a la plantilla para competir con el ex del Real Betis. El único fijo es Pablo Barrios, mientras Koke terminó 2025 como una de las piezas que más estaba destacando.