Nahuel Molina avisa a Simeone de cara al tramo clave de la temporada
Hay noticias que llegan en el momento justo, y la resurrección de Nahuel Molina es, sin duda, la mejor de las novedades para el Cholo Simeone. En un tramo donde el Atlético de Madrid se va a jugar el trabajo de todo un año en apenas tres semanas, ver al lateral de Embalse sonreír y ser decisivo sobre el césped es para celebrar.
Molina no solo ha recuperado la confianza, sino que ha vuelto a ser ese "puñal" que enamoró al Metropolitano tras el Mundial de Qatar. Su última exhibición ha tenido lugar en un escenario con mística: La Bombonera. En el duelo de Argentina ante Mauritania, Nahuel fue un auténtico dolor de cabeza por la banda derecha. Suyo fue el guante que puso el balón para que Enzo Fernández abriera la lata, pero más allá de la asistencia, las sensaciones fueron inmejorables. Se asoció con una fluidez pasmosa con Thiago Almada y su compañero de batallas, Julián Álvarez, demostrando que cuando tiene vuelo, es uno de los mejores del mundo en su puesto.
Un estado de gracia que empezó en el derbi
Lo de Argentina no es un espejismo. El "clic" de Nahuel Molina parece que se produjo hace unos días en el Santiago Bernabéu. Su golazo desde fuera del área ante el Real Madrid en el derbi no fue solo un tanto para el recuerdo, sino una inyección de moral necesaria.
Tácticamente, el ex del Udinese aporta algo que Simeone necesita como el comer: profundidad y amplitud. Su llegada en 2022 por unos 20 millones de euros generó expectativas altísimas, y aunque ha pasado por baches de rendimiento, el club siempre ha confiado en él. No por nada tiene contrato blindado hasta 2028. Con el sistema de 4-4-2, Nahuel se siente libre para proyectarse, sabiendo que su capacidad de centro y su llegada a línea de fondo son recursos que este Atlético que va al contragolpe necesita para doblegar a sus rivales.
El Atleti se la juega: Próxima parada, el Barça
La mejora de Molina llega en el momento de la verdad. El calendario no da tregua y el Atlético tiene dos fechas marcadas en rojo. La primera, el doble duelo de cuartos de final de Champions ante el FC Barcelona. La segunda, esa final de la Copa del Rey el 18 de abril ante la Real Sociedad, donde el equipo quiere volver a tocar plata
Pero antes de las finales, hay una cita clave en Liga, también ante los culés. Con la baja confirmada de Marcos Llorente por acumulación de amarillas, el carril derecho tiene dueño y señor. Si no hay contratiempos físicos tras el parón, Nahuel Molina será de la partida para frenar las internadas blaugranas y, sobre todo, para castigar sus espaldas.
Simeone querrá aprovechar con jugadores con profundidad por las bandas la línea adelantada que segur propondrá Hansi Flick en el encuentro. Ya en la ida de semifinales de Copa del Rey, en las que el Atlético venció por un global final de 4-3, Molina dio una asistencia y fue una pesadilla constante para Balde, lateral culé en ese encuentro.
El Cholo ya tiene a su "galgo" de vuelta. Ahora solo falta que esa inercia ganadora que trae desde Argentina se traslade al césped del Metropolitano para asaltar los títulos que quedan en juego.