Vota en nuestra encuesta: Pablo Barrios y el Mundial 2026
El fútbol, a veces, es extremadamente caprichoso. Justo cuando Pablo Barrios parecía haberse asentado como el motor del centro del campo de Diego Pablo Simeone, su cuerpo ha dicho "basta" en los momentos clave. No es ningún secreto que este 2026 está siendo un auténtico calvario para el canterano, quien ha visto desde la barrera cómo el equipo se jugaba la gloria sin poder aportar su despliegue habitual.
Las lesiones musculares han sido una sombra constante. Duele recordar que no pudo estar al 100% en esa final de la Copa del Rey que tanto ilusionaba a la parroquia colchonera, ni tampoco en la batalla europea de semifinales frente al Arsenal. Esos baches físicos no solo han mermado el rendimiento colectivo del Atleti, sino que han puesto en jaque su otro objetivo personal: el Mundial.
La prelista de Luis de la Fuente: ¿Un gesto o una posibilidad real?
A pesar de los meses de inactividad y recaídas, el talento de Barrios no pasa desapercibido en Las Rozas. Luis de la Fuente le ha incluido en la prelista de 55 nombres, un movimiento que demuestra que el seleccionador confía ciegamente en sus condiciones. Sin embargo, la realidad es tozuda. Entrar en la expedición definitiva que cruzará el charco parece, a día de hoy, una quimera más que una certeza.
El deseo del jugador es total. Participar en su primer gran torneo con la absoluta sería el premio a años de esfuerzo en la Academia. En el Metropolitano, no obstante, impera la prudencia. Ya se vio lo que ocurrió ante el Athletic Club: forzar una reaparición antes de tiempo suele terminar en el punto de partida.
El último tren pasa por Villarreal
La lógica dicta que convocar a un futbolista entre algodones para un torneo de máxima exigencia, donde los partidos se suceden cada pocos días, es un riesgo mayúsculo. Barrios sigue trabajando al margen y todo apunta a que no llegará a tiempo para el duelo ante el Girona. Todas las miradas se centran ahora en la jornada final frente al Villarreal.
Ese partido en La Cerámica podría ser el termómetro definitivo. Si suma minutos y las sensaciones son positivas, quizás haya un hueco para él como revulsivo de lujo. Si no, lo más sensato será resetear y pensar en la próxima pretemporada. En el fútbol, como en la vida, a veces hay que saber parar para volver más fuerte.