El corazón caliente y el pecho frío
Ningún aficionado del Atlético de Madrid se esperaba el desenlace de esta final de Copa.
La final deja la sensación de que los jugadores de Simeone se vieron campeones antes de jugar, como creyéndose superiores al rival, y eso es el mayor germen que puede tener un equipo en un partido de estas características.
Simeone no ha sabido detectar este problema y es el que ha acabado inclinando la balanza claramente. No has estado ágil ahí, míster.
No quiero que suene a excusa, pero el Atlético de Madrid aún no había acabado de celebrar el pase a Semis de Champions cuando estaba vistiéndose para jugar una final de Copa del Rey, 4 días exactamente. Y esto, queridos lectores, no se debería consentir.
El desarrollo del partido tiene tres puntos clave.
Primero, los errores imperdonables en los goles de la Real Sociedad, facilidades que no se pueden dar y que te dejan a remolque todo el partido.
Segundo, los cambios a destiempo. Era fácil de ver que el cambio para dar entrada a Cardoso debió hacerse antes, con la finalidad de liberar en ataque a Llorente. Tampoco era difícil de ver que Lookmann tenía que haber seguido en el campo más tiempo, y más aún viendo el rendimiento de Almada, que no mejora nada lo que había. Mal Simeone en esta parcela.
Y tercero, la falta de contundencia en el área rival, nuevamente, que ya ha pasado más veces este año. Lo que falla Cardoso en el mano a mano a las puertas del minuto 90 es de tener el pecho frío, pero que muy frío. Ya lo ha dicho Simeone en rueda de prensa: "el partido era en los 90".
De la prórroga, poco que decir, una más de las muchas vistas. Jugadores acalambrados, miedo a perder en ambos lados. Y en los penaltis, pues más de lo mismo, pechos fríos entre los lanzadores rojiblancos. Ahí prefiero quedarme.
El corazón caliente de la afición que ha acompañado al equipo no ha sido suficiente. Jóvenes, mayores, niñas/os y familias enteras han puesto todo de su parte, su dinero, su físico y su tiempo, pero no ha sido suficiente.
Ahora queda levantarse, una vez más; esta afición se merece volver a ser campeona, pero esto deberá esperar.
Por Dani Laguia. Componente de Atlético Play.