La UEFA se ríe impunemente del Atlético de Madrid
Lo que vivimos en el Emirates no fue un mal día, fue un atraco a mano armada. Pero lo que ha pasado ahora en los despachos de Nyon es, directamente, una falta de respeto a nuestra historia. La UEFA ha decidido premiar a Daniel Siebert con la gran final de la Champions tras su bochornoso arbitraje
Todavía me dura el cabreo, y sé que a vosotros también. La temporada del Atlético de Madrid murió oficialmente en Londres, pero no porque el Arsenal fuera infinitamente superior, sino porque nos quitaron la oportunidad de pelear en igualdad de condiciones. Caer en semifinales duele, pero caer porque un señor decidió inventarse el reglamento sobre la marcha, es insoportable.
Y cuando pensábamos que la UEFA al menos guardaría las formas tras la queja formal, llega el bofetón de realidad: Daniel Siebert arbitrará la final entre el PSG y el propio Arsenal. No es una broma de mal gusto, es la confirmación de que en Nyon nos tienen tomada la matrícula. ¿Cómo se puede premiar un arbitraje tan sesgado, casero y torpe dándole el partido más importante del año?
El historial de horrores de Siebert
Hagamos memoria, aunque nos escueza. Lo de Siebert en el partido de vuelta fue de juzgado de guardia. Todavía sigo buscando el fuera de juego que le pitaron a Giuliano Simeone cuando se quedaba solo. O aquel doble penalti clamoroso que terminó señalando como falta de Marc Pubill. Nadie vio nada, solo él. Fueron errores de bulto que cambiaron el destino de una eliminatoria que nos debería haber llevado a la final de Budapest.
#UEFA Árbitros designados para las finales europeas:
— Fútbolgate.com (@futbolgate_ES) May 11, 2026
UCL: Siebert 🇩🇪
UEL: Letexier 🇫🇷
UECL: Mariani 🇮🇹
En el VAR estarán Dankert 🇩🇪, Brisard 🇫🇷 y Di Bello 🇮🇹; todos con experiencia internacional y varias temporadas en la élite.https://t.co/PwAuEwej3c
Ya en la ida nos fuimos con la mosca detrás de la oreja con aquel penalti de Hancko a Gyokeres que solo un fanático gunner habría pitado. Pero lo del Emirates fue grosero. Que ahora la organización europea ignore esos fallos y lo ponga en el escaparate mundial suena a provocación directa.
¿Nos falta peso en los despachos?
A veces me pregunto si es por los pitos al himno de la Champions en el Metropolitano (pitos que, por cierto, se ganan a pulso cada año) o si es que simplemente nos ven como un invitado molesto en su fiesta privada. Lo que está claro es que el club envió una queja y en la UEFA se han reído en nuestra cara.
El Atlético de Madrid tiene que dar un golpe sobre la mesa. No basta con competir en el césped; si queremos que nos respeten de una vez por todas en el fútbol mundial, hay que hacerse notar en las instituciones. No podemos permitir que nos traten como un equipo de segunda fila al que se puede perjudicar sin consecuencias.